Siempre supiste estar en el sitio que te correspondía, nadie puede decir que haya tenido un problema contigo, eso desde luego es admirable y considerable por lo menos para mí, aunque vivimos vidas diferentes, yo doy con mucha más gente a la que no gusto que tú. Moderna en tus pensamientos admites que sufrimos determinados cambios generacionales con total naturalidad, bueno eso de los casamientos entre homosexuales no lo digieres del todo pero eres respetuosa. Cuánto he llorado cuándo te marchabas, tuve esa época de dependencia total de ti, cómo sufría pensando que no estarías durmiendo en mi cama al día siguiente.
La calma externa fue tú estandarte, pero siempre has sido una sufridora nata no nos cabe la menor duda. Abuela ¿cuántas veces te he visto llorar por un sufrimiento que no existía?, tú sensibilidad es tal, que ¡¡jolín!! Que berrinches te dabas. Ahora eres más callada, sorda y con un carácter desconocido para nosotros, eso sí, lo mismo de llorona.
No sabría como darte las gracias por todo lo que nos has dado sin esperar nada a cambio, a nuestros peques los tienes chalaos, te adoran y algo tan hermoso sería injusto no mencionarlo. Siempre estaremos a tú lado con o sin berrinche.