Boquiabiertas nos dejó
Espero que me permitáis un tema trivial y además no todo en la vida es trabajar¡¡¡
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Invitada a participar en la radio a una tertulia política el martes, acudí sin saber los temas a tratar y una vez allí los más señalable era los asuntos municipales, lo que se debía aclarar que era competencia de la junta y lo que era del ayuntamiento, que si se llevan la cardiología infantil tras 25 años de servicio al Reina Sofía en Córdoba, en fin una serie de cuestiones que hacian subir los decibelios, el calor y todo lo que hiciera falta. Esperando todas a que llegase la pausa de publicidad para que nuestro nivel de tensión bajase, apareció él, el bello. Es hombre de trono, malagueño, actor, presentador, modelo... Fué impresionante como dejamos de lado los temas pendientes para sonreir, dulcificar el tono de voz y porque no atusarnos el pelo. Ahí me di cuenta de lo importante que era lo bello, el punto de calma que aportó el solamente mirarle y escucharle, no sé siquiera si era su belleza la que hacía mantener la compostura o que la aparición de un varón en una tertulia de féminas era un sedante natural. Fué como un efecto placebo, llegó sonrió y nuestro ímpetu por hablar, alegar, aclarar y puntualizar se evaporó. Esperemos que no tarden tanto la próxima vez en hacer aparición los varones en la tertulia, nuestras endorfinas lo agradecerán.
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