¿Somos lo que comemos?
Lo complicado de todo esto es que no sé por que entre aquí, derrepente un día te das cuenta de que sufres muchísimo y tu aspecto físico está tan deteriorado que no quieres ni salir a la calle y es ahí dónde a veces puede ser demasiado tarde en algunos casos, gracias a Dios no fue el mío ya que lo estoy contando.
Se ha estereotipado a la gente que padece este tipo de enfermedad como gente muy ordenada, inteligente, meticulosa, con brillantes carreras y bla, bla, bla.
Tonterías os lo digo yo, quién es inteligente ¿como es capaz de ir a la autodestrucción de su persona?. Si es cierto que tenemos todos un modo similar de ser y unas formas concretas de actuar y una finalidad la obsesión por adelgazar.
La mente humana es capaz de arrastranos hasta el infierno, cuando alguien te mira crees que ve lo gordísima que eres y lo despreciable también. Tus obsesiones son continuas y dejas se ser dueña de ti misma para que la enfermedad se apordere de ti y te sientas incomprendida, apartada y diferente.
No voy a exponer aquí todo aquello que se me ocurrió y lo que hice para llegar después de 5 años a escuchar de la boca de mi médico: "tendrás que ingresar con el doctor Goméz en la planta de psiquiatria del hospital Severo Ochoa"
Ahí reaccionas, despiertas te das cuenta de lo mentirosa que eres contigo misma y el teatro que tenías montado con los que te quieren. Ves las consecuencias del deterioro, no te crecen las uñas el esmalte dental lo pierdes, se te cae abundantemente el pelo, la piel demacrada, los ojos que cierto color debido al castigo que tus organos sufren, y otros sintomas más que os podéis imaginar.
La deformación te lleva a no quererte y creer que no te quieren por que no cumples con unos canones establecidos de belleza, estúpido no?
Es una enfermedad muy difícil de superar a la mínima tienes una recaída y piensas que no te levantas y 5 años de tratamiento continuado y otros tantos de subidas y bajadas dan para mucho.
No deberíamos dar tanto valor a la apariencia, deberíamos a veces ser ciegos para escuchar lo verdaderamente importante de la gente que nos rodea.



