Cuando tu vida pasa en formato de película
Parece que fue ayer, cada 2 de enero me acuerdo de que la vida se puede perder en una milésima de segundo.
Al principio piensas que es por que el coche era grande, luego que menos mal que no venía nadie por detrás y hoy pienso que no era mi hora. Lo vulnerable y delicada que puede ser nuestra vida con tropezar y tener una mala caída, pero no, no era mi hora.
Escuchas muchas veces que en esos segundos tu vida pasa completamente en forma de película y después abres los ojos y...
Si fue como una película, una sensación extraña que no te hace tener ni frio ni calor, ni hambre, ni sueño, ni llanto. Cuándo tienes un accidente de determinado calibre y ves como ha quedado tu recien comprado coche, te extremeces.
Hasta ese momento no sabía ni cuantos air bags tenía el coche ni tampoco que los mismos tenían una especie de polvos de talco para no quemarte la cara. Baje del coche no sin antes apagar la radio que aún sonaba y cuándo me apoyé en el quitamiedos y vi que el motor estaba pegado a la puerta del acompañante me puse las manos en la cabeza y luego sentí como alguien me preguntaba y abrazaba a la vez.
No se que fue lo que me dijo lo único que recuerdo es que tenía unos 50 años y tenía barba, casí no escuchaba, bien por la impresión del impacto o porque realmente no podía más que dar gracias por estar viva y mi estado no me permitió más que dejase que me abrazara.
Sugiero a todos aquellos a los que les gustan los riesgos que lo hagan en un circuito y con las condiciones necesarias para que no puedan provocar a otros como yo un accidente de tráfico tan impresionante como imborrable.
Tras 5 meses de recuperación tras el accidente no le he cogido miedo a conducir pero si estoy si cabe más pendiente de aquellos que circulan a mi alrededor.
La vida vale más de lo que nos creemos, valora tu vida cuando conduces un coche.
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