¿Estás segura de lo que vas a hacer?
Eso es lo que parece que el sacerdote le dice a la novia , ¿o no? Puede parecer una vacilada pero se reían , si, la felicidad dejaba patente que aunque tronase tomarían la decisión de unirse en santo matrimonio. Yo miraba al simpático cura diciendo: ¿ No podía usted haberles hecho la pregunta 5 meses antes? Bromas aparte, cada día me doy más cuenta de que el matrimonio no es ninguna tontería. Tomar decisiones es una máxime cada día, en algunos casos no tienen mucha trascendencia pero en otros si que lo puede tener y esto puede ser causa de separación, el hecho en sí de tomar decisiones independientemente sin contar con nadie al igual que si se consensuan pueden frustar la respuesta que esperamos. No cabe duda que tomar la decisión hacia el matrimonio es fácil lo que no lo es tanto es saber si estamos preparados para convivir. La boda es un acto social en el que queda claro que los contrayentes quieren unir su vida para siempre, en realidad eso es lo que cuenta y siempre sale bien, pero ¿Qué ocurre cuando nos volvemos independientes, egoístas e indivudualistas?
Estamos asistiendo socialmente a una ruptura matrimonial, los políticos están cada vez menos interesados en hacer una política consensuada y beneficiosa para la sociedad civil. Las confrontaciones son cada vez más numerosas y partidistas, esto no es lo que nos interesa señores políticos, lo que queremos es que se nos escuchen y se tomen decisiones para mejorar nuestra actualidad en sus diferentes estadios. Al igual que el matrimonio se deberá actuar con sentido de la responsabilidad y aunque no todos estemos de acuerdo en las decisiones tomadas lo importante es que la mayoría vea una unión firme. Esto es determinante y debería ser igualmente ejemplarizante para todos aquellos que dejan de lado sus competencias y lo único por lo que se ven interesados es por la cuota de poder tan golosa en esas lides.
No entendemos porque dejan de lado a los verdaderos protagonistas de la película de la vida, su deber en la toma de decisiones para el bien común, no dejen que el desgaste personalizado nos aburra y aparten sus mentes de todo aquello que no sea la sociedad civil y la realidad cotidiana pues si no, me temo que estaremos asistiendo a un divorcio anunciado.



