Mi jaula de cristal
Desaliento, temor, desencuentro, oposición, opresión, si todo esto produce miedo, con o sin derecho me tiro a la piscina, siempre es mejor un futuro incierto que una nevera llena.
La falsa apariencia de mi estética que se dibuja al escaparate social me hace más vulnerable si cabe ante la tiranía de esos que algunos llaman amor.
Que bien eso de sentir el viento fresco en la cara, que alegría soltar esa lágrima por la mejilla sin rodearte de rejas, que placer sentir lo bello del calor sobre mi cuerpo, que privilegio que se derrame el oro líquido con uno de Mazarrón sobre el mollete de mi lengua.
Que bueno eso de contar el parné para ver si llegamos a fin de mes, enriquecida quiero morir pero de vieja en el regazo de la vida, acompañando a la comparsa para que sigan sabiendo de quien soy, porque nada me pertenece.
Obtendré la complacencia de aquellos que me insinuaron que la realidad era otra la que mis ojos nunca vieron pero nadie aprende por boca ajena y yo no iba a ser menos, por lo que salir de la jaula, que no es tarea fácil me está gustando.
Iré alzando el vuelo hasta despegarme por completo y espero ... seguir erizandome.
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