Mirando hacia arriba
Estamos en casa como en un hospital robado(frase utilizada por mi padre cuándo estamos todos chunguisimos), las niñas cuando están malitas tienen querencias y necesitan que las mime, que las arrope, que les de sopita y calorcito de mamá. Lo entiendo, cada vez que ellas se hacen amigas de esos bichitos tan pequeñitos que anidan en el interior de sus sistemas orgánicos y se convirten en estornudos, tos, fiebre, llantos y todo eso que tan jodido que casi todos conocemos en estas fechas (al menos yo los manifiesto todos) , es ahora cuando entiendo que yo también quiero lo mismo.
No esas amistades sino ese calorcito que a veces sientes que no tienes derecho a tener por el rol que desempeñas.
Cuándo te sientas en el cuello de una botella tienes dos opciones o sacar la cabeza o caer en el fondo entendiendo que para salir de la misma lo más difícil es subir por sus paredes resbaladizas, altas y sin apenas oxigeno.
Hay cosas que no curan los medicamentos.



