Aquellos maravillosos años
Si fueron momentos muy buenos, estabamos unidas, peleadas, felices y muy locas, así recuerdo esos días de infancia, estabamos completas, la tímida, la aprensiva, la simpática y la divertida.
Sin darnos cuenta estabamos haciendonos como personas, por que llegamos a compartir los deberes, las meriendas, las camas, la playa, la ropa, las salidas y las confidencias. Nuestros padres tenían plena confianza en que si andabamos juntas no podríamos estar haciendo nada malo, ja¡¡ malo no, malísimo, (al menos eso era lo que creíamos entonces), ibamos a la playa y nos dedicabamos a tomar el sol, bañarnos hablar de chicos, de chicas, de ... tantas cosas interesantes. De tí Techi recuerdo tus zapatos al revés, esa particular forma de ver la vida, eras superpeleona, ahora que lo mismo he de decir como amiga cuando tocaban a tus amigas te liabas a guantazos, que maravilla, de tí Patri recuerdo los monumentales cabreos que me hacías coger todas las mañanas cuando pasaba a recogerte para ir a clase, siempre tarde pava, pero una buenaza, pava, eso eras pava, y de tí mi querida Marta tu timidez y generosidad te hacían especiales con esa edad.
Hoy las cosas han cambiado mucho pero en esencia he de reconocer que a los amigos se les quiere por lo que son, nos guste o no lo que hacen. Tú allí arriba y yo con ganas de pasar un ratito contigo, pero tus llamadas valen como si todos lo días nos hubiesemos visto para tomar un café, haces de lo lejano algo cotidiano y lo sabes, eres sentimental y no quiero ser yo la que te haga daño, que sepas que te echo de menos. Tú allí abajo, excusas mil para no verme, sí, tienes problemas pero todos tenemos problemas y no por ello dejo de querer verte, esta es mi penitencia por no sé que, si no fuera por esos momentos telefónicos en los que somos capaces de perder el alientos, las lágrimas y hasta el pellejo de risa, no estaría dispuesta a tu penintencia si no me dieras todo eso que me das, y lo sabes siempre me tendrás a tu lado. Por último, tú tan cerquita mía y tan lejos, esto es lo extraño, te cuesta más recorrer 50 km que 500, eres así y lo respeto, has sufrido mucho más de lo debido y por eso mereces hacer lo que te dé la gana, pero no me maltrates anda¡¡ que tu paz me llena de tí y eso me gusta.
No me olvido de nada y de nadie, y el resto de momentos que compartimos se quedan para nuestra memoria.



