Se acerca la hora
Llevamos unas semanas frenéticas, cuándo me paro a pensar no recuerdo que mi boda me supusiera tanto lío, tiempo, y estrés añadido como la tuya.
Nuevamente tendremos la oportunidad de estar todos juntos y acompañándote hacia dónde tú has querido; hemos crecido y seguimos haciéndolo, es una maravilla de la vida además, unidos. No te voy a echar especialmente de menos pues tenemos vidas diferentes hace muchos años pero si echo de menos las largas tertulias que hemos tenido, esas tardes de karaoke tan horrorosas que nos hacías pasar tan metido en tu papel, tus estúpidas bromitas¡¡¡ los quads, los bañitos en la piscina, las barbacoas, las tumbadas en la cama en vías de siestorro, las...
Mañana saldrás a la hora casi taurina a esa plaza en la que las ovaciones te embriagarán de cariño y afecto, raro, muy raro se me hace que hagas el paseíllo, todavía no has debutado con caballos, pero no cabe duda de que es el momento. Nosotros tu cuadrilla te acompañaremos a la plaza para compartir esa felicidad contigo. Tus rarezas taurinas han hecho que no todo se desarrollara como esperábamos pero lo admitimos y lo respetamos. Has impuesto tus supersticiones y puntualidades sobre el coso porque quieres saborear tu momento de gloria como a ti te gusta.
Ya lo tenemos todo listo, los vestidos, los zapatos, la cita en la peluquería, la maquilladora… y tú preparado desde haces años. Esa seguridad te hará salir por la Puerta del Príncipe a hombros después de brindarnos ese toro negro, bragao y mirando al cielo para no olvidarnos de nadie.
No pondré nunca la montera encima de la cama, suerte maestro cuándo suenen los clarines y timbales¡¡¡



