Cuando cierras lo ojos y te dejas llevar puedes conseguir eso que sueñas, el cobijo de la imaginación es infinito y alentador casi siempre.
En todos los umbrales de su estadio podemos emprender un camino diferente, siempre que queramos, es nuestra historia. Sugiriendo lo idílico, lo utópico o para nuestra sorpresa nada de todo esto.
¿Quién no se ha puesto en situaciones comprometidas o comprometedores alguna vez con su imaginación?
Qué historias tan intensas y tan diversas podemos vivir unipersonalmente desarrollando lo inesperado en nosotros mismos. No hay compromisos, ella te lleva y a veces no puedes evitar dejarte arrastrar hasta conseguir el extásis del placer y por que no también de lo irreal.
Sueños de colores diferentes sólo para autocomplacernos en esa soledad mental que nadie más que nosotros mismos conoceremos y que en ocasiones llevaremos a la tumba.
¿Quien no tiene un cadáver escondido en su armario?